martes, septiembre 11, 2012

La revolución y el sueño.

Todas, casi todas la veces que he tenido pensamientos realmente revolucionarios, inmediatamente después me vino sueño. Y un sueño tan grande que he dejado de tener pensamientos revolucionarios por ese día.
Creo que el hecho de estar escibiendo sobre haber tenido pensamientos revolucionarios y que después me vino sueño, es una revolución en sí mismo. De hecho, es el comienzo de una revolución que por suerte hoy he podido comenzar a escribir.

Espero no dormirme más.


viernes, agosto 10, 2012

Equilibrio


Lo que vos esperás de vos.
Lo que los demás esperan de vos.
Lo que vos esperás de vos.
Lo que los demás esperan de vos.
Lo que vos esperás de vos.
Lo que los demás esperan de vos.
Lo que vos esperás de vos.
Lo que los demás esperan de vos.  
Lo que vos esperás de los demás.
Lo que vos esperás de los demás.
Lo que vos esperás.
Lo que vos esperás.
Esperás.
Esperás.
Seguís esperando.
Y mientras esperás, volvés a pensar en lo que vos esperás de vos.
Y dejás de esperar por nadie más que por vos. 

Finalmente equilibrio.

martes, julio 10, 2012

Hablo de laburo.


Sentado en el despacho de la psicologa hablo de laburo.
Tirado en la cama con la computadora hablo de laburo.
Sentado frente a la computadora en la agencia, lógicamente hablo de laburo.
Con mis amigos, reunido, hablo de laburo.
Con conocidos, hablo de laburo.
Con los amigos de mis padres que me preguntan si hice tal aviso, hablo de laburo.
Con mi suegra, hablo de laburo.

Con mi novia, hablo de cualquier cosa, menos de laburo. Sino se aburre.

En la vida no todo es laburo.

También es hablar de otras cosas que dan placer:

miércoles, abril 25, 2012

Horizonte.


Por estos días me viene siendo muy difícil poder quedarme quieto. No estático, no soy como los niños que tienen “hormigas en el orto”. Es la cabeza. Siempre tiene que estar en un lugar. Preocupándose por algo nuevo y por las cosas de siempre a la vez. Es la bomba que toca desactivar. Es la llave a un cajón de respuestas sobre la vida que hoy vivo y quiero poder hacer de una forma más placentera. No se me malentienda, estoy bien. Pero puedo estar mejor, porque dentro del bien hay matices.
Cuando todo me supera un poco. Las personas, el trabajo, los hobbys que ya son trabajo, solo pienso en el horizonte del futuro. Un futuro en el que hay un pedazo de mundo para no preocuparme por estas cosas. Una pizca de tierra para plantar salud y cosechar otro horizonte del cual pueda sentirme orgulloso. Son lo que llamamos planes. Es lo que invocamos cuando nos olvidamos de pensar por un rato. Y cuando eso pasa me doy cuenta que el camino a la felicidad está dibujado, y felizmente puedo verlo. Y felizmente, a pesar de que no es felicidad en presente, es felicidad al fin.
Hoy vi una frase muy buena de Jhon Lennon. No soy mamón de Lennon, pero esta mini anécdota me dejó descansando de la rutina un buen rato, aunque el concepto es conocido:

“When I was 5 years old, my mother always told me that happiness was the key to life. When I went to school, they asked me what I wanted to be when I grew up. I wrote down ‘happy’. They told me I didn’t understand the assignment, and I told them they didn’t understand life.”

 

jueves, abril 19, 2012

Piel de Gallina.

La buena publicidad siempre es creativa. Es decir, tienen en su ADN el gérmen de algo nuevo. Una idea es más o menos buena en la medida que ese gérmen se diferencia de su último antecesor. Cuando ese gérmen está muy lejos de su antecesor, hablamos de una innovación, cuando está cerca, hablamos de una buena idea.
Hoy, viendo los ganadores de un conocido festival vi un aviso que responde a la segunda opción que comentaba anteriormente. El gérmen no está tan despegado, pero el aviso está tan bien hecho que me dejó la piel de gallina y puedo decir que ese minuto y medio que dura, me puse sensible. Es la imagen, es la música, es el texto. Es todo junto. Es un hermoso aviso.

jueves, marzo 29, 2012

Calladito.


En el egocentrismo siempre vive un gran inseguro. Lo aprendí esta semana de la forma en que no mucha gente querría experimentarlo. Todo mal, si, es un bajón, pero a raíz de eso, entendí muchas cosas, como que nunca se termina de conocer a las personas, comenzando por mi. La sorpresa también cayó a nivel personal. Me di cuenta que a pesar de eso que todavía sigo trabajando, hay muchas otras que ya son cuestión del pasado. Una de ellas, la necesidad a sentirme aprobado. Si te sentís bien y hacés las cosas mejor, no necesitás que nadie te diga nada para reafirmar ese sentimiento. Disfrutar las victorias, no importa de que tamaño, en el silencio de tu propia satisfacción es un lujo que se pueden dar pocos, porque es algo que no todos pueden hacer. El resto es para sublimar problemitas que se hablan con el psicólogo. Bien yo. Estoy mucho mejor.

martes, marzo 27, 2012

Difacil


Cuando estaba en la Facultad me acuerdo que leyendo Giddens para Sociología tuve una serie de conceptos reveladores sobre el desarrollo de la inteligencia y sobre todo, de la psiquis humana.
Leer sobre Giddens me puso a pensar un poco sobre mi vida y sobre todo, respecto de cómo siento que me desarrollé a medida que los años pasaron. Porque viste que entre 0 y 5 años se te desarrolla una cosa, entre los 5 y los 10, otra cosa y a medida que vas creciendo, vas asimilando cosas que determinan que hoy, a los 30 años, sea una persona así.
Tal vez necesite 30 años más para solucionar cosas que a los 30 años no he podido mejorar, pero creo, humildemente, que lo mejor que he hecho siempre es tener una suerte de masoquismo por tomar el camino difícil. Es en él que valorás todo el resto de las cosas que te pasan en la vida y solo allí que te das cuenta que el esfuerzo, más que cualquier otro elemento, es la sangre de los grandes momentos.
En el camino difícil a veces las cosas no salen tan fácil, pero se disfrutan igual, o tal vez más. En el camino difícil encontrás muchas cosas buenas, pero sobre todo, te preparás para cuando las cosas se ponen más fáciles, porque del camino difícil, siempre hay una salida.

lunes, marzo 12, 2012

Vivir.


Aprendés.
Te equivocás.
Crecés.
Aprendés.
Te equivocás.
Crecés.
Aprendés a agradecer.
Aprendés.
Te equivocas.
Crecés.
Agradecés.
Gracias.
Y seguís aprendiendo y equivocándote, no sin dejar de agradecer.

domingo, marzo 11, 2012

Federico, hacete hippie.


Cada año que pasa de mi vida, hay un pensamiento que va ganando un poco más de terreno y me dice: Federico, hacete un favor, volvete hippie. No sé bien por qué el silencio me llama tanto la atención. Tal vez sea por la vocecita interna que me hace pensar que no necesito nada más, pero si, desde hace algunos años, siento que mi lugar ideal es uno donde estoy haciendo lo que hago hoy, pero en un lugar en el culo del mundo, lejos de toda putísima casa vecina.
Cuando lo pienso, digo ok, no es tan descabellado Federico. Andate a vivir afuera de la ciudad, comprate un auto y vamos todavía. Pero bueno, digamos que todavía no estoy en condiciones para hacerlo. Tal vez no en tanto tiempo.
Eso me trae a otro tema que es que todos logramos nuestros  ideales, solo después de sufrir un poco por ellos. Tal vez sea por eso que hay tantas parejas de jubilados que una vez que terminan sus trabajos se van a vivir a la playa, lejos de todo. Conozco a varias, amigas de mis padres, que hoy en día gozan de una vida de comida sin sal, caminatas y programas de cable desde algún lugar del Este de nuestro país. Y a esto digo, felicitaciones, qué buen sueño viven señores.
Un poco la mezcla de pensamientos me hizo tomar una resolución entorno a mi mismo y la vida de quiénes me rodean. Un razonamiento muy a la mía. Este año me voy a comprar un pedazo de Este. Un lugar donde pueda armar mi casa de vacaciones. Mi casa de silencio. De música. De Ping Pong. De Películas. De caminatas. De playa. De mirar al cielo de noche. De compartir el placer de compartir. Un lugar donde el tiempo libre es el único tiempo. Un lugar donde el trabajo que amo se parece al tiempo libre.
Este post no es un post de hippie que quiere dejar todo. Si se comprendió algo así, no es cierto. Este, es un post de alguien que ama lo que hace, pero quiere hacerlo acompañado de una dosis de placer por la nada, de libertad.  La rutina convertida en todo lo que hacés, convierte al resto de las cosas en un recreo en el que esperás que vuelva a sonar la campana para volver a estar ocupado.
Tal vez sea yo, pero necesitaría un poco de espacio para ser más hippie.

miércoles, diciembre 28, 2011

Sansón


Dice la leyenda que Sansón perdió toda su fuerza cuando le cortaron el pelo. La historia en realidad es mucho más larga (lo hizo por pollerudo, después lo capturaron, le sacaron los ojos y mató a todos cuando le volvió a crecer) pero la síntesis de la misma es esa. Pelo corto, no levanta ni una piedrita. Pelo largo, te caga la vida.
Hoy me corté el pelo.
Siempre odié cortarme el pelo. Digamos que tuve malas experiencias.
Lo que me enseñó el tiempo es que no era culpa de los peluqueros, sino que era culpa mía, de mis cabellos rebeldes. No importaban las indicaciones ni la buena voluntad y la técnica del especialista, el muy hijo de puta no tiene forma, no quiere ni quizo cooperar nunca.
Dándome cuenta de esto un día decidí cortármelo a mi mismo. Si un profesional no podía hacer nada por mi, ¿qué mejor que yo para hacer lo mejor por mi mismo? Vi una tijera y me metí unos tijeretazos. Y la cagué, si, como es lógico. Pero eso no evitó que por un largo período de tiempo, siempre que necesitaba un corte, era yo el que me lo metía. Un kamikaze del estilo. Decí que me precio de bonito, sino sería un causal de suicidio.
Cortarme el pelo siempre me dejó un poco vulnerable. Tal vez como todos, porque digamos que un corte de pelo es una convención social. Es en esos momentos que pienso en todos los microprocesos que se generan y estimulan nuestro relacionamiento. Yo me cohibo de ver gente cuando me corto el pelo. Creo que es el hecho de que la gente no te mira la cara, te mira más las chuzas a ver qué tan bien están.
Como Sansón cuando le cortaban el pelo, su símbolo de fuerza, al ser cercenado hacía que procesos en él le quitaran la fuerza increíble que tenía. Así que no estamos tan lejos de él. El tipo era un coqueto. Imaginate pelado, con el pelo cortado con un cuchillo enfrente a mucha gente y para colmo encadenado. El pibe no quería nada.
Hoy yo no quiero nada. El peluquero me arrancó la cabeza. Mañana va a ser un día complicado. Pasado también. En dos semanas estoy genial.

martes, diciembre 27, 2011

Envidiar no siempre está mal.

La vida parece ser mucho más interesante cuando sabés cómo contarla. Es la permanente sensación que me despierta leer a este señor, Hernán Casciari, un prócer de la literatura 2.0, los blogs. Leerlo me hace dar cuenta de que en muchas ocasiones la envidia sirve para intentar mejorar uno mismo. Hernán te pinta su mundo. Uno en el que te encanta ser un observador y verlo ahí viviendo la cotidianeidad con una elegancia de la cual siento una honesta sensación de envidia.
No siento envidia de la vida de Hernán. Siento envidia de cómo la cuenta.
Escribir como él es una gran meta para cualquiera. Es mi meta hobby para este lugar. 

domingo, diciembre 25, 2011

Verde pero maduro.


Pienso, a modo personal, que a medida que crecés, la madurez en algún momento te tiene que encontrar en algún recoveco de la mente.
Hay diferentes tipos de madurez, eso es muy cierto. Personalmente siento que necesito madurar en muchos temas, pero también soy conciente que no me voy a esforzar mucho en hacerlo. Porque la madurez está bueno que te encuentre de sorpresa. Es como la sensación de cuando estás con tremendo pedo y pensás/decís “opa, me mamé”. Eso es lo que pasa cuando crecemos. No nos damos cuenta que lo hacemos, hasta que nos damos cuenta.
Algo sobre lo que quiero hablar es sobre las conversaciones y las amistades. No sé Roberto Carlos cómo habrá hecho, pero lo único que vengo viendo es que a medida que crecés, la cantidad de amigos cada es más pequeña. Veo a mis viejos y ahora entiendo. Pensaba que eran unos amargos que tenían dos, tres (a lo sumo) amistades por las cuales se preocupan y llaman en Navidad, en cumpleaños y desean desde un lugar honesto los mejores deseos. Y lo que veo es que cuando se llaman, conversan. No, no es obvio, porque conversar es diferente de hablar. Conversar en interesarse por el otro, por su vida, preguntarle, aconsejarle, dar y recibir información para lograr algo más allá de lo que sale de la boca de un individuo. Últimamente he notado que la gente cada vez habla más, pero conversa menos. Personas que se ponen la ficha y arrancan y hablan de sí mismos. Uno meramente oficia como el que dice “Ah, mira”, “Qué bien che” mientras el interlocutor espasmódico se toma segundos para respirar o probar un sorbo de cerveza.
En la medida que hablemos cada vez más y conversemos menos, creo que estamos condenados a ser un individuo estéril con muy poco por ofrecer. Y en cierta medida, los habladores se lo merecen porque cultivan un colectivismo hipócrita, un fantasma de relación, mientras las personas que conversan, más que contar sobre si mismos, aprenden que la vida en sociedad, reducida a la confraternización amistosa, se basa en el interés fuera de nosotros, en aprender de los demás porque si. Y eso humildemente creo que es madurar. 

sábado, diciembre 24, 2011

Un post de Navidad.


De aquellas navidades en las que el corazón te latía con un poco más de ansiedad el 24. En las que esperar un regalo estaba buenísimo. En las que había espíritu.
La Navidad tiene la suerte de tener un efecto de marketing aparejado. Te agarra en épocas de casi vacaciones, donde levantás una copa por cualquier cosa.
En vez de Navidad, este año quiero festejar por mi familia y por mi. Porque están bien. Porque estoy bien. Quiero brindar por las cosas que quiero hacer y todas las que he hecho este año. Porque el año se fue rápido pero no sin sentir cada segundo. Por darme cuenta que estoy más grande aunque eso no quiera decir que estoy más viejo.
Quiero desear paz y buena onda. Que cada uno disfrute su camino sin mirar al de al lado. Que seamos menos egoístas. Que seamos más buena gente y menos interesados.
Para el año que viene lo único que quiero es que metamos huevo. Que lo que amemos lo hagamos cada día mejor. Que deseemos lo mejor sin que quede en palabras. Que no le hagamos a los demás lo que no nos gustaría que nos hicieran. Que todos vivamos felices.

Hay algo que tienen los mensajes navideños que es común. Son palomas. ¿Pero qué otra cosas podemos desear más que lo mejor para los que queremos o uno mismo? La Navidad está en crisis. Que por lo menos la idea de un lugar en el que todo sea superación y buena onda, no.  Feliz Navidad y lo mejor para todos.

viernes, diciembre 02, 2011

Cosas que me hacen sentir bien.

Todos los días lidiando con cosas que no te fumás y viviendo apurado cosas que te hacen bien. Desde una oración hasta un video. De lo más pequeño a lo más grande. Si te hace bien. Disfrutalo.



Meu amor essa é a última oração
Pra salvar seu coração
Coração não é tão simples quanto pensa
Nele cabe o que não cabe na despensa

Cabe o meu amor!
Cabem três vidas inteiras
Cabe uma penteadeira
Cabe nós dois

Estos son mis dedos saliendo a pasear una vez más.

Estoy volviendo.
Pensando que nunca hubo un lugar más acogedor que este para poder ser uno mismo.
Llevando la cuenta y perdiéndola de cuándo fue la última vez que me senté a escribir aquí. Un lugar tan mio como ajeno a esta altura. Pero un lugar mio, que planeo recuperar.

Pasaron años y pasaron muchas cosas. Tantas que hoy creo que soy otro que por el 2006 escribía con ideas hasta más claras que las que me hacen recorrer los renglones en este momento. Por aquellos días el mundo era otra cosa. Estaban la familia, los amigos, la facultad, la novia. Ese era el mundo. Un mundo simple. Había tiempo para pasarse una semana escribiendo lo mejor de uno para poder regalártelo en cada post. Hoy no hay tiempo. Y se extraña de una forma cruel.

En este tiempo pasó una Carrera, algunos familiares que ahora me miran desde algún lugar, unos cuantos premios, una novia que amo, y la sensación de mirar para atrás y pensar lo bien que se siente cuando hacés las cosas porque las amás y querés destacarte.
Este soy al día de hoy y espero que yo mismo me permita volver a escribir en este lugar que respeto tanto como para decidir dejar de escribir si no estoy a la altura de las palabras que me preceden.

No sé si me lee alguien. No es importante. Esto es por mi. Estos son mis dedos saliendo a pasear por mi cabeza una vez más.

viernes, marzo 18, 2011

No sé...

La verdad es que tengo ganas de escribir pero no demasiadas cosas para decir. Es como la sensación de querer decir algo pero no saber bien qué. Eso que pasa cuando deseás tanto concluir uno de esos procesos mentales que te llevan a aprender algo nuevo, pero todavía no se concretó del todo. Porque hoy por hoy las etapas de transición son algo en lo que vivo constantemente. Y se vive en transición porque se vive en movimiento. No tengo tiempo para sentarme a pensar. Y cuando no te tomás un rato para hacer una mínima reflexión, muchas veces terminás metido en dinámicas que son todo menos saludables. Es fácil perderse cuando no frenás para ver los carteles de las rutas. Lo mismo pasa con la gente me parece. Por eso hay vacaciones, aunque debería haber muchas más en realidad. 

domingo, septiembre 27, 2009

Ese ego que se ve de lejos.



Se lo decía a la persona a la cual le pago para que me escuche (pobre mina, lo que debe mutar). Creo que un poco es eso, el psicólogo lo que hace es removerte cosas, eso hace que te comiences a cuestionar esas mismas y otras que se encuentran al lado por adyacencia. Y está bueno que cuestiones cosas y cuestiones todo, porque lo que siguen en pie son las que valen la pena mantener. De esa forma comencé a valorar lo que tenía y a ver con otros ojos actitudes mías y de los demás que me parecían una mierda. Y valoro pequeños detalles de la gente que me acompaña, y pequeños detalles de la gente que no me acompaña pero que está ahi por algo, quién sabe qué. Tal vez es un poco de molestia con la caretería que te das cuenta de la que formas muchas veces parte. Y ves que casi todos los que "dicen" que te acompañan, seguro no tienen ni autocritica, ni humildad, ni honor. Donde puede terminar ese tren sin frenos, quién sabe. Yo sé que frenando, no está frenando y tampoco sé si me quiero subir.

jueves, diciembre 25, 2008

Baby Steps


Tomás Jefferson dijo en la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos que se incluyeran como derechos inalienables del ser humano «la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad». No me voy a hacer el snob, lo vi en una película que citó la misma frase.
La felicidad siempre está ahi. La felicidad siempre está corriendo en alguna dirección. La felicidad siempre te guiña el ojo y sigue corriendo. La felicidad será siempre el mayor premio que alguien puede conseguir.
Uno de los grandes saltos que se da en la vida es a aprender a conseguir la propia felicidad. No, no lo digo en lenguaje plancha, aunque también podría aplicar. La felicidad grande, la que aprendes a ver pasar y te gusta aprender a perseguir, es la que más feliz te hace. Suena raro, pero es así. La vida se comienza a hacer más vida cuando aprendes a perseguirla. La vida se convierte en un juego, en una guerra o en lo que te ayude a tenerla más cerca, cuando sabés la dirección en que tu felicidad corre. Aprenderlo nunca es fácil porque en el camino son miles las variables y creo que la más importante siempre será, tener hambre para seguir viviendo. Un ser vivo muere cuando ya no tiene hambre y la felicidad muere cuando se acaba la motivación por seguirla. 
Voy a ser sincero, esto de generar una conciencia de lograr cosas es para mi algo relativamente nuevo, pero debo admitir que no cambio por nada la sensación de correr atrás de algo. Corro atrás de un sueño que creo posible. Corro atrás de algo que no me quita el sueño porque es a la vez parte de ellos. 
Tal vez la clave esté ahí, y he aquí una referencia de películas también, en que una gran felicidad, se consigue en etapas. Ya lo había leído y escuchado en otros lados, pero me quedó mejor tatuado cuando lo vi en "Que tal Bob?" con Bill Murray. Bill, que más bien era Bob, era un neurótico que adoraba el trabajo del doctor Leo Marvin, un psicólogo que había acabado de sacar un libro que se llamaba "Baby Steps". La idea del libro era que para conseguir las cosas no había que perseguirlas directamente sino en etapas. Bob simplificaba tanto este concepto que iba caminando hasta el ascensor suspirando neurotico diciendo: "baby steps to the elevator, baby steps to the entrance, baby steps to the street"
Salvando la exageración, creo que la forma más sana de hacer las cosas es esa. Tranquilos y de a poquito. Hoy le juego un pique a esta porción de mi felicidad, porque sé que puedo ganarle. Mañana a esta, que corre más rápido pero que también puedo ganarle porque le gané a la anterior, y así sigue. Es como un campeonato de futbol, para ganarlo, primero tenés que pasar varias rondas. Es como la escuela, para pasarla tenes que ir de primero a sexto. Es como el liceo, idem. Es como la Facultad, idem. 
Será que comienzo a pensar en eso porque ya terminé con todo. Será como la vida, idem.

martes, noviembre 18, 2008

Simple


En el mundo según AC/DC, el sexo, el dinero, la política y otras características de la adultez son un chiste de mal gusto. Pero el Rock es sagrado. Nadie, de Chuck Berry a esta parte, ha escrito tantas buenas canciones de y sobre el rock & roll; y ninguna banda fuera de los Ramones se ha negado tan militantemente a investigar más allá de las formas básicas. AC/DC da una visión de los Stones en la que Keith hubiera ganado todas las discusiones: no a los álbumes conceptuales, no a los teclados, no a lo disco, no a las baladas, no a los coros gospel. Y Black Ice es el mejor argumento en años -quizás en décadas- de que la evolución es para idiotas.



Excelente. Lo tenía que compartir. El disco está de fiesta, levanta muertos, de los que están bajo tierra, valga la aclaración.

lunes, septiembre 29, 2008

Sin Titulo


La humedad, creo que fue la maldita humedad.
Los días de humedad son días raros, ando de mal humor por la vida, me incomoda todo, puteo todo lo que se me cruza.
Me ponen histérico, en otras palabras. Voy a tener que pensar en irme a un lugar más seco como... Argelia.
Los días de humedad la rutina es más rutina. Los días de humedad los viejos joden más, el conductor del bondi no te frena y te tenés que tirar en palomita a la vereda y tu vieja jode un poco más con los calores de la Menopausia.
Yo haría sin dudas un intercambio cultural con un argelino (no sé si se dice así). No se si le enseñaría a tomar un bondi porque probablemente al primer intento le pase por arriba del pecho... eso de tomar el bondi en movimiento es algo muy uruguayo. Lo llevaría a la oficina y lo sentaría enfrente a un viejo que te pregunta idioteces durante veinte minutos o capaz que un rato más. Lo peor son los viejos que te cuentan de la vida sin que le preguntes. Siempre que conozco a alguien que de la nada comienza a hablarte de su vida es como que automaticamente me gustaría salir corriendo y poner un muñeco con mi jopo y camisa.
Hoy pensé en muchas cosas.
Pensé en sanguijuelas pegadas en los brazos que me sacan la fuerza y las ganas. Pensé en la posibilidad de tener nada y pensé en la posibilidad de tener todo. Me di cuenta que la probabilidad de tener ambas es la misma.
La humedad me obliga a realizar cambios, aunque casi todos con una soberbia cara de sorete. La humedad me humedece los ojos a veces. La humedad a veces me los aclara. La humedad tiene el poder de ponerme en perspectiva las cosas y ver qué onda.