Estoy volviendo.
Pensando que nunca hubo un lugar más acogedor que este para poder ser uno mismo.
Llevando la cuenta y perdiéndola de cuándo fue la última vez que me senté a escribir aquí. Un lugar tan mio como ajeno a esta altura. Pero un lugar mio, que planeo recuperar.
Pasaron años y pasaron muchas cosas. Tantas que hoy creo que soy otro que por el 2006 escribía con ideas hasta más claras que las que me hacen recorrer los renglones en este momento. Por aquellos días el mundo era otra cosa. Estaban la familia, los amigos, la facultad, la novia. Ese era el mundo. Un mundo simple. Había tiempo para pasarse una semana escribiendo lo mejor de uno para poder regalártelo en cada post. Hoy no hay tiempo. Y se extraña de una forma cruel.
En este tiempo pasó una Carrera, algunos familiares que ahora me miran desde algún lugar, unos cuantos premios, una novia que amo, y la sensación de mirar para atrás y pensar lo bien que se siente cuando hacés las cosas porque las amás y querés destacarte.
Este soy al día de hoy y espero que yo mismo me permita volver a escribir en este lugar que respeto tanto como para decidir dejar de escribir si no estoy a la altura de las palabras que me preceden.
No sé si me lee alguien. No es importante. Esto es por mi. Estos son mis dedos saliendo a pasear por mi cabeza una vez más.
Me di cuenta que para tener un lugar realmente libre, tenía que desprenderme del viejo nombre de este blog. Es por eso que cambié El Rincón de Blas Giunta por El Nombre es lo de Menos. Un lugar donde quiero aprender a escribir sobre algo. No sé sobre qué, ojo. Capaz eso es un tema y todo.
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viernes, diciembre 02, 2011
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