domingo, julio 24, 2005

Comunicado a la Sociedad: Banana Hammocks




Directo desde los laboratorios de un afamado organismo de salud internacional he recibido un importante comunicado que por intermedio del blog paso a hacerlo notar a todos las personas que lleguen, directa o indirectamente a él.
Estimado lector:

Por intermedio de este e-mail, XXXXXXXXX Laboratorios de Investigación Médica le alerta sobre una epidemia que está cobrando cada día más y más víctimas. El síndrome en cuestión se ha denominado “Mal de Hammock”, enfermedad que aprenderá a distinguir luego de una pequeña campaña de prevención que se le proveerá en el siguiente correo.
A pesar de ser una patología de ritmo avasallante, es extremadamente fácil su prevención y tratamiento, por lo cual creemos que tanto usted como sus correligionarios podrán sentirse seguros y aptos para no permitir que este mal se expanda.
Engendrado en las playas de Malibú luego de una maratón de cinco días de “Tequila Cuervo-Hawaian Tropic-Banana swimsuits” nadie puede asegurar con exactitud como fue el proceso de gestación de este terrible mal, el único caso llevado a laboratorio para su estudio fue el primero observado por el personal de salud que acudió aquella tarde al lugar del hecho. John Hammock, prestigiosa figura del ambiente político regional, presentaba una incontrolable predisposición al uso de tangas multicolores y al streap-dance sobre barandas, cualquiera sea el lugar de ellas. Al momento del interrogatorio, el hombre solo atinaba a cantar la frase “I´m too sexy with mi banana swimsuit” yingle publicitario de la marca de tangas difundida en la playa aquel día y como se habrá dado cuenta, cover modificado del clásico dance de los 90´s “I´m too sexy with my shirt”. Dado todos estos detalles los tabloides amarillistas de la zona denominaron a la enfermedad “Banana Hammock” para darle un toque atractivo y a su vez emblemático al problema.
Paralelamente, un gran grupo de comerciantes, tratando de sacar provecho de esta situación lanzaron la fiebre de esta enfermedad hasta lugares insospechados, haciendo que la epidemia se agrande aún más rápida y virulentamente con el lanzamiento de merchandising de todo tipo. Usted se preguntara ¿Qué tiene que ver el merchandising con todo esto? La respuesta es: la enfermedad se propaga también por el merchandising, por lo tanto, a esta altura se estará dando cuenta de las dimensiones del problema que tenemos entre manos.

Para prevenir este terrible mal y que la faz de la tierra no termine poblada de dementes bailarines de club nocturnos, tome las siguientes precauciones:

1. Evite cualquier tipo de contacto con tangas multicolores.
2. No se exponga durante demasiado tiempo a programas de verano superficiales y parranderos como por ejemplo “Wild on” en el canal E!
3. No beba tequila en la playa al mediodía.
4. Evite escuchar la canción “I´m too sexy with my shirt” mientras está en contacto con cualquiera de los tópicos anteriores.
5. Si ve algún individuo en tanga bailando colgado de un cartel de PARE, primero: tome un bate de béisbol y partaselo en el cráneo para que quede inconsciente y segundo: llame a asistencia médica urgentemente, ellos sabrán como tratarlo.

Este ha sido un comunicado para la sociedad por parte del Rincón De Blas Giunta, se pide difundir el mensaje antes de la temporada de verano.

domingo, julio 10, 2005

Good Luck Oski



Charles Bronson, santo patrón de este blog

Traicionando a mi forma de escribir para el blog, este post es el más espontáneo que he hecho, ustedes sabrán juzgar cual de los dos tipos prefieren.
La historia así lo documenta:
Viernes pasado, son las once de la noche y estamos haciendo una especie de previa neo-nerd o sea, jugando un triangular de Winning Eleven y viendo lo que hay en la tele. Cuando llegó el momento de los magos en Planta Baja decidimos que la vida tenía que deparar algo mejor que eso, el truco de los dados era demasiado trucho, un niño podía ver claramente que el tipo (o algo así) con los dedos acomodaba todo a su gusto y la tribuna al son de “Ohhhhh” acompañaba esa patética exhibición.
Fuimos derecho a la Ciudad Vieja, Viejo Rincón era el punto de encuentro donde el Oski estaba haciendo su despedida; este martes se va para Canadá a cazar osos y hacer muñecos de nieve, luego irá hacia Costa Rica a descongelarse y estudiar Turismo. Como siempre, fuimos los últimos en llegar. Después de ir a buscar unos tragos y admirar a una morocha de buenos pechos nos pusimos a conversar con un amigo inglés que el anfitrión había hecho en su viaje a Río el mes pasado. El pibe, de un parecido inquietante a Wayne Rooney y Paul Gascoine era un fenómeno. Diego, como siempre, arremetió con su dosis de política y economía para turistas de siempre y así darle un pantallazo de nuestra situación y pasar a cuestiones más ligeras como el soccer, Recoba is a pussy and Tim Henman too, Aston Villa rules, Real Madrid sucks, Poyet is so so (hubiera apostado que queria dar a entender que era un picapiedra), Bush is Tony Blair´s bitch y cosas así. Nos cayó tan bien que decidimos invitarlo a un cumpleaños bolche que teníamos esa misma noche. Nos fuimos del baile/pub/geriatrico/free-shop directo a mostrarle a nuestro nuevo amigo cosas autóctonas que teníamos a mano, le mostramos lo que era un “plancha” (no demostró mayor interés, posiblemente había visto cosas similares en los documentales de Nacional Geographic) y de ahí al cumpleaños.
Llegamos y una escalera llena de velas nos recibió al mejor estilo ritual de sacrificio maya. En un cuarto había gente cantando murga al son de la guitarra y un par de tamboriles, era una visión infernal. Si para un servidor parecía algo extraño, imagínense el pobre inglés, en algún momento debe haber temido por su vida cuando vio tanta gente saltando alrededor de velas al ritmo del tambor. Al rato la música cesó, el dormitorio del ritual autóctono se vació y allí quedaron solos los instrumentos.
Seguramente a esa altura de la noche, victima de las copas, mi antisocialismo crónico comenzó a menguar tanto como para sentirme apto de seguir al ritmo del tambor un repertorio de música inglesa que le dedicamos al invitado. Todo comenzó con Wonderwall de Oasis, Little by little, un poco de Coldplay, después Counting Crows y luego “clic”, un hereje cargado con una cámara me sacó una foto para desvanecerse rápidamente en la oscuridad del cuarto contiguo; solo deseo que ese rollo se vele o el documento nunca vea la luz pública.
Finalmente, a eso de las seis de la mañana partimos del lugar para dejar al inglés en el hotel. Veníamos hablando de cualquier cosa todos a la vez, era imposible decodificar esa trama densa de dialectos, creo que le estábamos enseñando insultos en español o algo así. Al poco rato nos dimos por vencidos, parecía no entender nada. Continuó el viaje y volvimos a nuestra lengua materna, a esa tranquilidad que le da a uno saber lo que está diciendo cuando de pronto me percato que el inglés, hacía diez minutos estaba repitiendo la misma palabra sin cesar: “put madr, put madr, put madr” (repítanlo rápido). Lo dejamos en dieciocho de julio, dijo algo así como “estoy en pedo, buena suerte a todos” y se perdió en las profundidades de Río Negro al son de: “put madr, put madr, put madr”.

Solo tengo las siguientes cosas para decir:
- Beware of Hornface. (eso lo aprendió de memoria el inglés)
- “Que lindous ojous”. (esto también lo aprendió de memoria).
- Que es peor que una Brasilia… Una Brasilia tirada por caballos. (reflexión mía).


Saludos y no se olviden de Rebbeca

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