martes, marzo 27, 2012

Difacil


Cuando estaba en la Facultad me acuerdo que leyendo Giddens para Sociología tuve una serie de conceptos reveladores sobre el desarrollo de la inteligencia y sobre todo, de la psiquis humana.
Leer sobre Giddens me puso a pensar un poco sobre mi vida y sobre todo, respecto de cómo siento que me desarrollé a medida que los años pasaron. Porque viste que entre 0 y 5 años se te desarrolla una cosa, entre los 5 y los 10, otra cosa y a medida que vas creciendo, vas asimilando cosas que determinan que hoy, a los 30 años, sea una persona así.
Tal vez necesite 30 años más para solucionar cosas que a los 30 años no he podido mejorar, pero creo, humildemente, que lo mejor que he hecho siempre es tener una suerte de masoquismo por tomar el camino difícil. Es en él que valorás todo el resto de las cosas que te pasan en la vida y solo allí que te das cuenta que el esfuerzo, más que cualquier otro elemento, es la sangre de los grandes momentos.
En el camino difícil a veces las cosas no salen tan fácil, pero se disfrutan igual, o tal vez más. En el camino difícil encontrás muchas cosas buenas, pero sobre todo, te preparás para cuando las cosas se ponen más fáciles, porque del camino difícil, siempre hay una salida.

lunes, marzo 12, 2012

Vivir.


Aprendés.
Te equivocás.
Crecés.
Aprendés.
Te equivocás.
Crecés.
Aprendés a agradecer.
Aprendés.
Te equivocas.
Crecés.
Agradecés.
Gracias.
Y seguís aprendiendo y equivocándote, no sin dejar de agradecer.

domingo, marzo 11, 2012

Federico, hacete hippie.


Cada año que pasa de mi vida, hay un pensamiento que va ganando un poco más de terreno y me dice: Federico, hacete un favor, volvete hippie. No sé bien por qué el silencio me llama tanto la atención. Tal vez sea por la vocecita interna que me hace pensar que no necesito nada más, pero si, desde hace algunos años, siento que mi lugar ideal es uno donde estoy haciendo lo que hago hoy, pero en un lugar en el culo del mundo, lejos de toda putísima casa vecina.
Cuando lo pienso, digo ok, no es tan descabellado Federico. Andate a vivir afuera de la ciudad, comprate un auto y vamos todavía. Pero bueno, digamos que todavía no estoy en condiciones para hacerlo. Tal vez no en tanto tiempo.
Eso me trae a otro tema que es que todos logramos nuestros  ideales, solo después de sufrir un poco por ellos. Tal vez sea por eso que hay tantas parejas de jubilados que una vez que terminan sus trabajos se van a vivir a la playa, lejos de todo. Conozco a varias, amigas de mis padres, que hoy en día gozan de una vida de comida sin sal, caminatas y programas de cable desde algún lugar del Este de nuestro país. Y a esto digo, felicitaciones, qué buen sueño viven señores.
Un poco la mezcla de pensamientos me hizo tomar una resolución entorno a mi mismo y la vida de quiénes me rodean. Un razonamiento muy a la mía. Este año me voy a comprar un pedazo de Este. Un lugar donde pueda armar mi casa de vacaciones. Mi casa de silencio. De música. De Ping Pong. De Películas. De caminatas. De playa. De mirar al cielo de noche. De compartir el placer de compartir. Un lugar donde el tiempo libre es el único tiempo. Un lugar donde el trabajo que amo se parece al tiempo libre.
Este post no es un post de hippie que quiere dejar todo. Si se comprendió algo así, no es cierto. Este, es un post de alguien que ama lo que hace, pero quiere hacerlo acompañado de una dosis de placer por la nada, de libertad.  La rutina convertida en todo lo que hacés, convierte al resto de las cosas en un recreo en el que esperás que vuelva a sonar la campana para volver a estar ocupado.
Tal vez sea yo, pero necesitaría un poco de espacio para ser más hippie.

miércoles, diciembre 28, 2011

Sansón


Dice la leyenda que Sansón perdió toda su fuerza cuando le cortaron el pelo. La historia en realidad es mucho más larga (lo hizo por pollerudo, después lo capturaron, le sacaron los ojos y mató a todos cuando le volvió a crecer) pero la síntesis de la misma es esa. Pelo corto, no levanta ni una piedrita. Pelo largo, te caga la vida.
Hoy me corté el pelo.
Siempre odié cortarme el pelo. Digamos que tuve malas experiencias.
Lo que me enseñó el tiempo es que no era culpa de los peluqueros, sino que era culpa mía, de mis cabellos rebeldes. No importaban las indicaciones ni la buena voluntad y la técnica del especialista, el muy hijo de puta no tiene forma, no quiere ni quizo cooperar nunca.
Dándome cuenta de esto un día decidí cortármelo a mi mismo. Si un profesional no podía hacer nada por mi, ¿qué mejor que yo para hacer lo mejor por mi mismo? Vi una tijera y me metí unos tijeretazos. Y la cagué, si, como es lógico. Pero eso no evitó que por un largo período de tiempo, siempre que necesitaba un corte, era yo el que me lo metía. Un kamikaze del estilo. Decí que me precio de bonito, sino sería un causal de suicidio.
Cortarme el pelo siempre me dejó un poco vulnerable. Tal vez como todos, porque digamos que un corte de pelo es una convención social. Es en esos momentos que pienso en todos los microprocesos que se generan y estimulan nuestro relacionamiento. Yo me cohibo de ver gente cuando me corto el pelo. Creo que es el hecho de que la gente no te mira la cara, te mira más las chuzas a ver qué tan bien están.
Como Sansón cuando le cortaban el pelo, su símbolo de fuerza, al ser cercenado hacía que procesos en él le quitaran la fuerza increíble que tenía. Así que no estamos tan lejos de él. El tipo era un coqueto. Imaginate pelado, con el pelo cortado con un cuchillo enfrente a mucha gente y para colmo encadenado. El pibe no quería nada.
Hoy yo no quiero nada. El peluquero me arrancó la cabeza. Mañana va a ser un día complicado. Pasado también. En dos semanas estoy genial.

martes, diciembre 27, 2011

Envidiar no siempre está mal.

La vida parece ser mucho más interesante cuando sabés cómo contarla. Es la permanente sensación que me despierta leer a este señor, Hernán Casciari, un prócer de la literatura 2.0, los blogs. Leerlo me hace dar cuenta de que en muchas ocasiones la envidia sirve para intentar mejorar uno mismo. Hernán te pinta su mundo. Uno en el que te encanta ser un observador y verlo ahí viviendo la cotidianeidad con una elegancia de la cual siento una honesta sensación de envidia.
No siento envidia de la vida de Hernán. Siento envidia de cómo la cuenta.
Escribir como él es una gran meta para cualquiera. Es mi meta hobby para este lugar. 

domingo, diciembre 25, 2011

Verde pero maduro.


Pienso, a modo personal, que a medida que crecés, la madurez en algún momento te tiene que encontrar en algún recoveco de la mente.
Hay diferentes tipos de madurez, eso es muy cierto. Personalmente siento que necesito madurar en muchos temas, pero también soy conciente que no me voy a esforzar mucho en hacerlo. Porque la madurez está bueno que te encuentre de sorpresa. Es como la sensación de cuando estás con tremendo pedo y pensás/decís “opa, me mamé”. Eso es lo que pasa cuando crecemos. No nos damos cuenta que lo hacemos, hasta que nos damos cuenta.
Algo sobre lo que quiero hablar es sobre las conversaciones y las amistades. No sé Roberto Carlos cómo habrá hecho, pero lo único que vengo viendo es que a medida que crecés, la cantidad de amigos cada es más pequeña. Veo a mis viejos y ahora entiendo. Pensaba que eran unos amargos que tenían dos, tres (a lo sumo) amistades por las cuales se preocupan y llaman en Navidad, en cumpleaños y desean desde un lugar honesto los mejores deseos. Y lo que veo es que cuando se llaman, conversan. No, no es obvio, porque conversar es diferente de hablar. Conversar en interesarse por el otro, por su vida, preguntarle, aconsejarle, dar y recibir información para lograr algo más allá de lo que sale de la boca de un individuo. Últimamente he notado que la gente cada vez habla más, pero conversa menos. Personas que se ponen la ficha y arrancan y hablan de sí mismos. Uno meramente oficia como el que dice “Ah, mira”, “Qué bien che” mientras el interlocutor espasmódico se toma segundos para respirar o probar un sorbo de cerveza.
En la medida que hablemos cada vez más y conversemos menos, creo que estamos condenados a ser un individuo estéril con muy poco por ofrecer. Y en cierta medida, los habladores se lo merecen porque cultivan un colectivismo hipócrita, un fantasma de relación, mientras las personas que conversan, más que contar sobre si mismos, aprenden que la vida en sociedad, reducida a la confraternización amistosa, se basa en el interés fuera de nosotros, en aprender de los demás porque si. Y eso humildemente creo que es madurar. 

sábado, diciembre 24, 2011

Un post de Navidad.


De aquellas navidades en las que el corazón te latía con un poco más de ansiedad el 24. En las que esperar un regalo estaba buenísimo. En las que había espíritu.
La Navidad tiene la suerte de tener un efecto de marketing aparejado. Te agarra en épocas de casi vacaciones, donde levantás una copa por cualquier cosa.
En vez de Navidad, este año quiero festejar por mi familia y por mi. Porque están bien. Porque estoy bien. Quiero brindar por las cosas que quiero hacer y todas las que he hecho este año. Porque el año se fue rápido pero no sin sentir cada segundo. Por darme cuenta que estoy más grande aunque eso no quiera decir que estoy más viejo.
Quiero desear paz y buena onda. Que cada uno disfrute su camino sin mirar al de al lado. Que seamos menos egoístas. Que seamos más buena gente y menos interesados.
Para el año que viene lo único que quiero es que metamos huevo. Que lo que amemos lo hagamos cada día mejor. Que deseemos lo mejor sin que quede en palabras. Que no le hagamos a los demás lo que no nos gustaría que nos hicieran. Que todos vivamos felices.

Hay algo que tienen los mensajes navideños que es común. Son palomas. ¿Pero qué otra cosas podemos desear más que lo mejor para los que queremos o uno mismo? La Navidad está en crisis. Que por lo menos la idea de un lugar en el que todo sea superación y buena onda, no.  Feliz Navidad y lo mejor para todos.

viernes, diciembre 02, 2011

Cosas que me hacen sentir bien.

Todos los días lidiando con cosas que no te fumás y viviendo apurado cosas que te hacen bien. Desde una oración hasta un video. De lo más pequeño a lo más grande. Si te hace bien. Disfrutalo.



Meu amor essa é a última oração
Pra salvar seu coração
Coração não é tão simples quanto pensa
Nele cabe o que não cabe na despensa

Cabe o meu amor!
Cabem três vidas inteiras
Cabe uma penteadeira
Cabe nós dois

Estos son mis dedos saliendo a pasear una vez más.

Estoy volviendo.
Pensando que nunca hubo un lugar más acogedor que este para poder ser uno mismo.
Llevando la cuenta y perdiéndola de cuándo fue la última vez que me senté a escribir aquí. Un lugar tan mio como ajeno a esta altura. Pero un lugar mio, que planeo recuperar.

Pasaron años y pasaron muchas cosas. Tantas que hoy creo que soy otro que por el 2006 escribía con ideas hasta más claras que las que me hacen recorrer los renglones en este momento. Por aquellos días el mundo era otra cosa. Estaban la familia, los amigos, la facultad, la novia. Ese era el mundo. Un mundo simple. Había tiempo para pasarse una semana escribiendo lo mejor de uno para poder regalártelo en cada post. Hoy no hay tiempo. Y se extraña de una forma cruel.

En este tiempo pasó una Carrera, algunos familiares que ahora me miran desde algún lugar, unos cuantos premios, una novia que amo, y la sensación de mirar para atrás y pensar lo bien que se siente cuando hacés las cosas porque las amás y querés destacarte.
Este soy al día de hoy y espero que yo mismo me permita volver a escribir en este lugar que respeto tanto como para decidir dejar de escribir si no estoy a la altura de las palabras que me preceden.

No sé si me lee alguien. No es importante. Esto es por mi. Estos son mis dedos saliendo a pasear por mi cabeza una vez más.

viernes, marzo 18, 2011

No sé...

La verdad es que tengo ganas de escribir pero no demasiadas cosas para decir. Es como la sensación de querer decir algo pero no saber bien qué. Eso que pasa cuando deseás tanto concluir uno de esos procesos mentales que te llevan a aprender algo nuevo, pero todavía no se concretó del todo. Porque hoy por hoy las etapas de transición son algo en lo que vivo constantemente. Y se vive en transición porque se vive en movimiento. No tengo tiempo para sentarme a pensar. Y cuando no te tomás un rato para hacer una mínima reflexión, muchas veces terminás metido en dinámicas que son todo menos saludables. Es fácil perderse cuando no frenás para ver los carteles de las rutas. Lo mismo pasa con la gente me parece. Por eso hay vacaciones, aunque debería haber muchas más en realidad. 

domingo, septiembre 27, 2009

Ese ego que se ve de lejos.



Se lo decía a la persona a la cual le pago para que me escuche (pobre mina, lo que debe mutar). Creo que un poco es eso, el psicólogo lo que hace es removerte cosas, eso hace que te comiences a cuestionar esas mismas y otras que se encuentran al lado por adyacencia. Y está bueno que cuestiones cosas y cuestiones todo, porque lo que siguen en pie son las que valen la pena mantener. De esa forma comencé a valorar lo que tenía y a ver con otros ojos actitudes mías y de los demás que me parecían una mierda. Y valoro pequeños detalles de la gente que me acompaña, y pequeños detalles de la gente que no me acompaña pero que está ahi por algo, quién sabe qué. Tal vez es un poco de molestia con la caretería que te das cuenta de la que formas muchas veces parte. Y ves que casi todos los que "dicen" que te acompañan, seguro no tienen ni autocritica, ni humildad, ni honor. Donde puede terminar ese tren sin frenos, quién sabe. Yo sé que frenando, no está frenando y tampoco sé si me quiero subir.

jueves, diciembre 25, 2008

Baby Steps


Tomás Jefferson dijo en la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos que se incluyeran como derechos inalienables del ser humano «la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad». No me voy a hacer el snob, lo vi en una película que citó la misma frase.
La felicidad siempre está ahi. La felicidad siempre está corriendo en alguna dirección. La felicidad siempre te guiña el ojo y sigue corriendo. La felicidad será siempre el mayor premio que alguien puede conseguir.
Uno de los grandes saltos que se da en la vida es a aprender a conseguir la propia felicidad. No, no lo digo en lenguaje plancha, aunque también podría aplicar. La felicidad grande, la que aprendes a ver pasar y te gusta aprender a perseguir, es la que más feliz te hace. Suena raro, pero es así. La vida se comienza a hacer más vida cuando aprendes a perseguirla. La vida se convierte en un juego, en una guerra o en lo que te ayude a tenerla más cerca, cuando sabés la dirección en que tu felicidad corre. Aprenderlo nunca es fácil porque en el camino son miles las variables y creo que la más importante siempre será, tener hambre para seguir viviendo. Un ser vivo muere cuando ya no tiene hambre y la felicidad muere cuando se acaba la motivación por seguirla. 
Voy a ser sincero, esto de generar una conciencia de lograr cosas es para mi algo relativamente nuevo, pero debo admitir que no cambio por nada la sensación de correr atrás de algo. Corro atrás de un sueño que creo posible. Corro atrás de algo que no me quita el sueño porque es a la vez parte de ellos. 
Tal vez la clave esté ahí, y he aquí una referencia de películas también, en que una gran felicidad, se consigue en etapas. Ya lo había leído y escuchado en otros lados, pero me quedó mejor tatuado cuando lo vi en "Que tal Bob?" con Bill Murray. Bill, que más bien era Bob, era un neurótico que adoraba el trabajo del doctor Leo Marvin, un psicólogo que había acabado de sacar un libro que se llamaba "Baby Steps". La idea del libro era que para conseguir las cosas no había que perseguirlas directamente sino en etapas. Bob simplificaba tanto este concepto que iba caminando hasta el ascensor suspirando neurotico diciendo: "baby steps to the elevator, baby steps to the entrance, baby steps to the street"
Salvando la exageración, creo que la forma más sana de hacer las cosas es esa. Tranquilos y de a poquito. Hoy le juego un pique a esta porción de mi felicidad, porque sé que puedo ganarle. Mañana a esta, que corre más rápido pero que también puedo ganarle porque le gané a la anterior, y así sigue. Es como un campeonato de futbol, para ganarlo, primero tenés que pasar varias rondas. Es como la escuela, para pasarla tenes que ir de primero a sexto. Es como el liceo, idem. Es como la Facultad, idem. 
Será que comienzo a pensar en eso porque ya terminé con todo. Será como la vida, idem.

martes, noviembre 18, 2008

Simple


En el mundo según AC/DC, el sexo, el dinero, la política y otras características de la adultez son un chiste de mal gusto. Pero el Rock es sagrado. Nadie, de Chuck Berry a esta parte, ha escrito tantas buenas canciones de y sobre el rock & roll; y ninguna banda fuera de los Ramones se ha negado tan militantemente a investigar más allá de las formas básicas. AC/DC da una visión de los Stones en la que Keith hubiera ganado todas las discusiones: no a los álbumes conceptuales, no a los teclados, no a lo disco, no a las baladas, no a los coros gospel. Y Black Ice es el mejor argumento en años -quizás en décadas- de que la evolución es para idiotas.



Excelente. Lo tenía que compartir. El disco está de fiesta, levanta muertos, de los que están bajo tierra, valga la aclaración.

lunes, septiembre 29, 2008

Sin Titulo


La humedad, creo que fue la maldita humedad.
Los días de humedad son días raros, ando de mal humor por la vida, me incomoda todo, puteo todo lo que se me cruza.
Me ponen histérico, en otras palabras. Voy a tener que pensar en irme a un lugar más seco como... Argelia.
Los días de humedad la rutina es más rutina. Los días de humedad los viejos joden más, el conductor del bondi no te frena y te tenés que tirar en palomita a la vereda y tu vieja jode un poco más con los calores de la Menopausia.
Yo haría sin dudas un intercambio cultural con un argelino (no sé si se dice así). No se si le enseñaría a tomar un bondi porque probablemente al primer intento le pase por arriba del pecho... eso de tomar el bondi en movimiento es algo muy uruguayo. Lo llevaría a la oficina y lo sentaría enfrente a un viejo que te pregunta idioteces durante veinte minutos o capaz que un rato más. Lo peor son los viejos que te cuentan de la vida sin que le preguntes. Siempre que conozco a alguien que de la nada comienza a hablarte de su vida es como que automaticamente me gustaría salir corriendo y poner un muñeco con mi jopo y camisa.
Hoy pensé en muchas cosas.
Pensé en sanguijuelas pegadas en los brazos que me sacan la fuerza y las ganas. Pensé en la posibilidad de tener nada y pensé en la posibilidad de tener todo. Me di cuenta que la probabilidad de tener ambas es la misma.
La humedad me obliga a realizar cambios, aunque casi todos con una soberbia cara de sorete. La humedad me humedece los ojos a veces. La humedad a veces me los aclara. La humedad tiene el poder de ponerme en perspectiva las cosas y ver qué onda.

martes, agosto 19, 2008

SSyL


Solo me gustaría decir y escribir de la forma más espontánea que puedo, que en todas las cosas, o te manejas o te jodés. O acetpás la posibilidad de error o te dedicás a algo que no tenga grandes riesgos, como hacer garrapiñada en la puerta del Estadio o algo por el estilo. Y si lo extrapolamos a las relaciones humanas, si no estás dispuesto a riesgos similares, encerrate en una cueva y afronta las consecuencias de ser el pajero más grande que el mundo ha dado. Es como eso. La frase "el que no arriesga, no gana", es una cagada porque cualquier cuatro de copas se llena la boca con ella, pero no deja de ser, a pesar de ser una frase ultra violada, un axioma universal de la interacción humana.
Es en el momento en que afrontás que las cosas malas que puedan llegar a pasarte, no son por "mala suerte" sino porque pudiste haber tenido vos la culpa, que la selva que vas transitando con pesadumbre se cierra a un solo momento que es el ahora. Todo pierde su valor ante la majestuosidad del aquí y ahora. Todo debe continuar teniendo sentido en el próximo machetazo que des en esta densa jungla. Todo debe cerrar desde el momento que a esas dos neuronas se les ocurrió dar la órden de continuar sobreviviendo, a pesar de la sangre, del sudor y de las lágrimas.

lunes, agosto 11, 2008

Through Fire and Flames


Cuando pienso en los momentos anímicos por los que vas pasando y te vas desenvolviendo en las cosas, creo que muchas veces las líneas entre el éxito y el fracaso son tan finas y asquerosamente débiles que habría que tener un psicólogo todo el tiempo al lado para poder digerir ciertas cosas y seguir adelante con pocas o ninguna secuela. La creatividad a veces se vuelve algo tan volátil y precocido como otras veces se convierte en el mejor y más apasionante juego del mundo. Encontrar el lugar en la cabeza para digerir tomarlo como un juego, teniendo en cuenta al margen que se trata de un trabajo o en mi caso un proyecto a futuro (espero que muy cercano), hace que se convierta en algo para lo cual hay que intentar madurar. No se si madurar como persona, sino hacer madurar determinadas zonas en la cabeza que te permitan ser como un niño jugando con plasticina sin dejar de lado que también va a ser un trabajo.

La palabra trabajo siempre me dio como un poco de miedo. No porque me de miedo trabajar, sino porque tenía en la cabeza la idea cocinada de que es un cubo en el cual te moves poco o nada. Es irónico que me de cuenta ahora de eso, cuando mi trabajo es como un cubo. Es en el conocimiento de una parte de las cosas que ves que la otra es lo mejor que te puede llegar a pasar en la vida. Es el momento en que te acordás lo que es estar enamorado de algo y es el momento en el que estarías dispuesto a dar muchas cosas por tenerlo cerca.

Nunca fui una persona muy drástica y mis decisiones más dramáticas son tomadas en procesos, de a poco y meditando siempre, pero podría asegurar que estoy enamorado, sin dudas de algo que siempre tuve adentro. Como ser un poco niño aunque sea una parte. Como arrancar el

sistema en Modo a Prueba de Fallos y cargar en el sistema solo las cosas que te sirven. Eso. Amor y ganas de hacerlo. Ahora mismo. No soy muy católico pero, Amén.

domingo, agosto 10, 2008

EmoVisión 21"

A través de los días ves gestos que van cambiando poquito pero mucho. Una historia sigue siendo historia si solo contas una semana de ella. Una semana de historia también sirve para hacerte cambiar de parecer en algunas cosas. Aprendés.
La gente se mueve sin alteraciones para el ojo poco entrenado, que el que las conoce sabe leer. Silencio, cara de poker y cara de no pasa nada. Debe ser así o solo estaba medio en pedo, o pienso que el interés termina siendo lo que mueve todo. Todo, incluso lo que no debería.
Lo cristalino se termina convirtiendo en un valor relativo que está apoyado en la repisa de una biblioteca, en la venta de garage de una viuda cualquiera. El exito se termina convirtiendo en un valor relativo también. El que se vende mejor es el mejor. Hasta la humildad es como el exito, pero paga menos alquiler.
Tu mundo, tus reglas es una constante que vas formando a los golpes.

lunes, mayo 19, 2008

Expediente nº --

...Susan Orlean termina su libro con algo que yo entendí como que el mundo es tan grande y variado que el ser humano a medida que crece no tiene más remedio que flechar su interés en una dirección, solo para intentar dominar esa área con creces. Es increíble que el detalle justamente ahora me llame la atención, luego de haber visto la película tantas veces. Tal vez sería la atención que llamaba la lucha interna de Charlie por saludar a la autora del libro en el ascensor, no sé. Tal vez sea, como decía Donald, que todos tenemos un genero para escribir y los demás son complicados, no sé. Lo Fascinante era la lucha, ver como alguien quería hacer ver a algo hermoso, de esa manera, sin ser manchado por su propio tinte. Y no lo logra. Y no solo eso, sino que lo tiñe tan fuerte que la pelicula se convierte en una especie de pire autoreferencial ficticio.
Comparto que el mundo, a medida que creces y tomás desiciones se va poniendo cada vez más angosto. Es la vida, es un Out Run con dos caminos y a ese camino le siguen dos caminos y así hasta que sea suficiente.
Cuando sos chico crees que podés hacer todo. Podés ser arquitecto, tenista, publicista, hacer peliculas, ser psicólogo, ermitaño, lo que sea, todo menos médico; nunca pude con la idea de ver gente sufriendo, no es para todo el mundo. Admiro a los médicos. Nunca me sentí tan poco en la vida como cuando entré a un quirofano. Me iban a sacar las admigdalas, una pavada. Habían pospuesto la hora para entrar porque volaba de la presión y no te operan en ese estado. Dos horas después tenía unos gramos menos de carne en mi cuerpo y mi plato principal era helado. Soy muy cagón la verdad, era una pelotudez la operación. En la cama de al lado tenía a un pibe (yo tendría unos 10 años a propósito), más chico. Ese si que no la tenía fácil. Al flaco le iban a sacar un huevo. ¿Te imaginás a esa edad quedar con un solo huevo para el resto de tu vida? Cuando tenés veinti tantos te comenzas a cagar con esas cosas, más con el cáncer. ¿Imaginate que te cuestiones eso con un solo huevo? Debe estar complicado. Dondequiera que ande ese flaco, debe estar con una huevera de acero en su pelvis.
Los regalos post-operación son como los trofeos de guerra. Es como que salvaste a tres de tus compañeros del Napalm y tus familiares te felicitan con regalos. Me acuerdo de uno. Me faltaba el muñero de Rafael, la tortuga ninja. Como buen consentido, mi tía Chola me lo regaló. Grande fue mi sorpresa cuando veo que el puto muñeco tenía dos manos izquierdas. Para los que estan familiarizados con esos muñecos, a las tortugas les rotaba el antebrazo. Bueno, la mía tenia dos antebrazos izquierdos. Siempre fue el muñeco que moría primero en mis batallas de juguetes...

lunes, mayo 05, 2008

Pfffffff

"El amor es perfecto mientras dura". Debe ser la frase más odiosa que escucho de un tiempo a esta parte. Sé que es lo que me molesta. Perfecto. Un amigo una vez me dijo en una etapa más inmadura de mi ser: "por esperar lo perfecto dejás pasar lo bueno o algo mejor" En ese momento me pareció un tarado sediento de carne, pero sé que automaticamente comencé a prestarle un poco más de atención a esas minas (si, estoy hablando de minas) que no eran lo perfectamente lindas que quería que se viesen o lo perfectamente interesantes que quería que me parecieran. Y tenía razón. No es conformismo, creo que simplemente era un necio o más simplificado, tenía miedo escenico que camuflaba con la búsqueda de una mujer eterea que me hacía volar la cabeza y opacaba todo lo que se movía a su alrededor. Una sola cosa pude sacar en conclusión en aquella etapa de mi vida: esa mujer perfecta no existía. Había minas muy lindas, había otras muy interesantes, había otras super compinches, no sé, todo me hacía pensar que la mujer ideal existía, pero en el cuerpo de muchas que no reunían caracteristicas que otra había ligado en el reparto. Es evidente. Lo mismo debe pasar con los hombres. Siempre trato de hacer el ejercicio a la inversa y verme como un miembro activo del mercado cárnico masculino. Estoy bueno, soy inteligente o al menos eso creo y mi mamá me lo recalca siempre, pero mi capacidad social es limitada, no soy una persona entradora. La única forma que le puedo entrar a alguien es con un bisturí y forceps. Simple, no soy el hombre perfecto. Al contrario de sentirme un poco desilusionado, tomé la noticia como algo positivo. Eso quería decir que estaba buscando mal, no podía exigir perfección si yo no lo era. Eso amplió mi campo de busqueda básicamente no en un 100%, pero si en un porcentaje que era de dos cifras al menos, dejando de lado esos residuos que tenía, de prejuicioso nomás.
Lo jodido del amor tal vez sea (digo tal vez porque no soy un teórico de esto) que lo vas oliendo antes de tiempo. Vos ves en el rostro de esa mina con la que estás, que es alguien por el cual podés terminar en el horno, a 200 grados y con una manzana en la boca, tarde o temprano. Y por más que lo sepas, no está bueno que se note mucho. Porque decir "te amo" es depositar una carga que el que la recibe debe estar preparado a llevar consigo. Y no es fácil. Por eso al amor hay que maltratarlo para que no se achanche. Al amor hay que pegarle una buena piña de vez en cuando. Al amor esta bueno sacarlo a pasear por el barrio Casabó con una bandera de Lacalle al menos un par de veces por mes. Porque el amor es un gordo cagón que está sentado en un sillón tirandose pedos del embole el día entero. Y a un ser así, hay que darle un palo de vez en cuando, para que se de cuenta que su lugar es privilegiado, en vez de estar afuera, cagado de calor, con la frente sudada y los pies adoloridos. Entonces el amor no es perfecto, esa fue mi segunda gran conclusión. El amor es perfecto mientras dura cuando sos un tipo que le gusta que su gordo peyón se muera del olor a mierda en su dormitorio sin siquiera haberse parado a abrir una ventana para que entre aire. Y si una persona deja morir a alguien del olor a pedo, no es otra cosa que un pelotudo. La gente se cuelga de esas concepciones que nacen de la mente de los miles de robaplata que han pululado y siguen pululando por la música popular mundial. A mi, ya de chico, a pesar de todo lo que les conté de años anteriores, las pelotudeces que cantaban Ricardo Montaner y Sergio Denis ya me parecían un verso de encare barato de domingo de tarde. Está bien, Ok, te amo, pero no me voy a quedar abajo de la lluvia un martes a las cuatro de mañana, una noche de Junio para que me perdones que no te llamé porque llegué tarde porque tenía que hacer cosas. ¿Sacás? El amor es racionalidad recontra al palo. Podés ser un ganso el resto del tiempo, pero no seas uno cuando estás enamorado, porque vas a terminar en una zanja conun taco clavado en el orto. El amor se trabaja, así como ves a los que amasan la masa de las tortafritas un día de lluvia. No me jodas, el galán de las peliculas hace de gil. Repito, hace de gil. Reitero, hace de gil, porque le pagan, a vos no, así que avivate, gil.
A partir de esa base es que todo lo que tenga que nacer, nazca sin ningún preconcepto ni noción de que "esta es la forma de amar a alguien", porque no existe tal cosa. Nadie puede decirte que vas a hacer que alguien te ame porque le das un ramo de rosas. Tal vez haga que pienses que sos un pelotudo que la última pelicula que vió venía en VHS y actuaba Elizabeth Taylor cuando estaba buena. El amor te quiere como sos, imperfecto, diría yo. El amor no es perfecto, como vos, pavote. Y el amor se termina, como las miles de cosas que se acaban a lo largo de tu vida y no les prestás atención. Lo perfecto del amor es que sabés que no es perfecto pero lo querés seguir teniendo ahi, porque es como algo que nace de la nada y se convierte en algo. Cada vez que digo "te amo", lo digo como lo siento acá, pensando en que el gordo precisa ser cacheteado periodicamente para que valore cada una de las cosas que tiene a su alrededor. Cuando no valorás algo, es que está demasiado seguro, el gordo está demasiado cómodo con su culo en el sillón y oliendo feliz sus pedos, sin saber que ese es el aroma de su final.